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13 de abril 2026. Conferencia número 21. Entrevista en el periódico La Tribuna de Albacete: La Tribuna habló con Pretel Marín para entender por qué el patrimonio cultural de los castillos es un bien que hay que valorar, entender y cuidar. ¿Desde qué enfoque abordó la ponencia y qué castillos trató específicamente? La conferencia intentó resumir y complementar un programa de viajes por los principales castillos del Marquesado de Villena, abarcando tanto la zona de Cuenca como la zona primitiva del señorío en Alicante. Ya hemos realizado excursiones a Alarcón, Garcimuñoz, Belmonte y Villaescusa de Haro. Ahora queda pendiente la parte de Alicante, que incluye Villena, Sax y Almansa. La idea es hablar de casi todos los castillos, incluso de aquellos de los que ya no queda prácticamente nada. ¿Cómo estructuró la charla? La dividí en dos partes. Primero, seguí un orden diacrónico (a través del tiempo), desde los orígenes del señorío en Alicante hasta su ampliación hacia la zona manchega de Albacete, pasando por Chinchilla, Jorquera y Ves. Me centré en dos figuras clave: Don Juan Manuel, el mayor constructor de castillos consciente, y Juan Pacheco, quien levantó fortalezas más sólidas que han perdurado hasta hoy. La segunda parte fue un análisis sincrónico sobre la situación actual de los castillos: qué se hace con ellos, cómo se han restaurado y si se han puesto en valor con buen o mal criterio. Hace mención a la restauración de los castillos, ¿a qué se debe que algunos estén mejor restaurados que otros? Se resume en una palabra: dinero. El Ayuntamiento de Chinchilla, por ejemplo, no tiene la capacidad económica de otros lugares. Aunque se eliminó el penal que había dentro y se restauraron la muralla y el foso, no ha habido un impulso estatal suficiente. En contraste, en Belmonte, el propietario invirtió y consiguió fondos del Estado para montar un negocio impresionante que incluye hostelería, un hotel y un spa, lo cual genera mucha riqueza para el pueblo. Es una cuestión de iniciativa y presupuesto. Sobre la funcionalidad original de los castillos, ¿se construían como residencias o puramente para la defensa? Eran principalmente estructuras defensivas y símbolos del poder señorial. Salvo excepciones palaciegas como Belmonte o Escalona. De hecho, los pueblos solían querer derribarlos en cuanto se liberaban del señor; Alcaraz pidió permiso para hacerlo y los Reyes Católicos se lo dieron, mientras que a Chinchilla se lo denegaron, y por eso su castillo se ha conservado. ¿Alguna reflexión final sobre la importancia de conservar este histórico patrimonio arquitectónico? Los castillos son como 'el abuelito'. Son restos del pasado que nos enseñan sobre nosotros mismos, pero que requieren muchos mimos, cuidados e inversión permanente. En algunos casos este mantenimiento se ha hecho bien y en otros no tanto, pero es fundamental entender que los castillos son parte de nuestra identidad. |
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